Natalia Maripangui González es Ingeniera Civil Mecánica de la Universidad de Santiago. Con una trayectoria profesional que incluye experiencias internacionales y desarrollo en la industria minera, además de su participación en la Mesa Mujer y Minería del Ministerio de Minería, en esta entrevista abordó la importancia de un liderazgo inclusivo, resiliente y dispuesto a enfrentar nuevas experiencias.
1. ¿Qué te motivó a estudiar Ingeniería y qué recuerdas de tus primeros años como estudiante en la Universidad?
Me motivó a estudiar Ingeniería, en gran parte, mi propia familia. Somos seis hermanos y los mayores ya habían comenzado a estudiar carreras de Ingeniería. Mi hermana fue la primera mujer de nuestra familia en elegir este camino, y verla estudiar me permitió entender que también era una posibilidad para mí. Mis padres, además, siempre nos impulsaron a estudiar, esforzarnos y ver la educación como una oportunidad para construir nuestro propio camino.
Mis primeros años en la Universidad estuvieron marcados por mucho esfuerzo, disciplina y adaptación. Nací en región, estudié en colegio público, y llegar a Santiago significó enfrentar una nueva ciudad, otros ritmos y una universidad muy exigente. También existían diferencias respecto de muchos de mis compañeros, que ya contaban con conocimientos y herramientas que para mí eran nuevos, por lo que, tuve que aprender y perseverar desde el comienzo.
Al mismo tiempo, la Universidad fue un espacio muy amplio de aprendizaje. Participé en actividades de extensión, voluntariado y danza contemporánea, experiencias que impulsaron un camino personal que después me llevó a practicar danzas de distintos países.
De esa etapa me quedaron aprendizajes que hoy considero complementarios: disciplina, perseverancia y capacidad de comenzar nuevamente, junto con creatividad, expresión y colaboración. Todo ello fue formando mi manera de enfrentar los desafíos y también la ingeniera que soy hoy.
2. ¿Hubo alguna persona, experiencia o momento durante tu formación que haya sido especialmente importante para definir tu camino profesional?
Sí. Una experiencia especialmente importante durante mi formación fue haber sido ayudante en distintos ramos de Ingeniería Civil Mecánica, entre ellos Diseño Mecánico, Transferencia de Calor, Física, Estática y Cinemática y Medios Continuos. Participé en más de doce ayudantías y, en esos espacios, fui la única mujer; algunos estudiantes incluso se referían a mí simplemente como “LA ayudante”.
Fue un paso muy significativo: pasé de ser una estudiante que había tenido que esforzarse mucho en sus primeros años a convertirme en quien enseñaba, explicaba contenidos complejos y acompañaba a otros en su aprendizaje.
También agradezco a los profesores que confiaron en mis capacidades, valoraron mis competencias por sobre los estereotipos de género y me dieron la oportunidad de ocupar espacios históricamente masculinizados. Algunos de ellos se convirtieron, además, en mis primeros mentores dentro de la Universidad.
Esa experiencia fortaleció mi confianza, autonomía y seguridad, y me permitió desarrollar capacidades de comunicación, enseñanza, acompañamiento y liderazgo que después fueron fundamentales en mi trayectoria profesional.
3. Desde tu experiencia, ¿qué significa para ti ser mujer y desarrollarte profesionalmente en el área de la Ingeniería?
Ser mujer y desarrollarme profesionalmente en Ingeniería significa una gran oportunidad, pero también una gran responsabilidad.
He vivido en tres continentes y he podido conocer distintas culturas, construir amistades con personas de diferentes países y conversar con mujeres sobre sus vidas, desafíos y sueños. Eso me ha permitido comprender que, aunque las realidades son diversas, todavía existen importantes brechas comunes para las mujeres en muchos ámbitos profesionales.
En Chile, muchas pertenecemos a la primera generación de nuestras familias en acceder a la universidad y desarrollarnos en áreas históricamente masculinizadas como la Ingeniería.
Por eso creo que nuestra responsabilidad está en ejercer un liderazgo inclusivo, visibilizar los avances alcanzados y contribuir, desde nuestra profesión, a construir un desarrollo más sostenible para el mundo.
4. ¿Hay algún logro o hito de tu carrera del que te sientas especialmente orgullosa? ¿Por qué?
Hay tres hitos de mi carrera de los que me siento especialmente orgullosa. El primero fue haber tenido la oportunidad de trabajar en un proyecto en Alemania, porque significó desenvolverme profesionalmente en otro país, otra cultura y un entorno completamente distinto.
El segundo fue ser seleccionada en el programa BHP Graduate, generación 2020, lo que marcó el inicio de mi trayectoria en Minera Escondida y abrió una etapa muy importante de aprendizaje y desarrollo en la industria minera.
El tercero es formar parte actualmente de la Mesa Mujer y Minería del Ministerio de Minería. Después de 30 años participando en distintos voluntariados, soy parte de una Mesa, compartiendo con grandes profesionales y aportando al país.
Elijo estos tres hitos porque representan desafíos muy diferentes, pero todos han sido fundamentales en mi desarrollo profesional. Me han impulsado a avanzar, aprender, asumir nuevos desafíos, abrir caminos para quienes vienen después y aportar al desarrollo de la industria.
5. A lo largo de tu trayectoria, ¿qué capacidades o fortalezas has desarrollado y cuáles han sido fundamentales para asumir roles de liderazgo?
Estudiar una carrera exigente como Ingeniería Civil Mecánica, participar en voluntariados en Chile y en otros países de distintos continentes, y desarrollarme profesionalmente en la gran minería, fortalecieron especialmente mis power skills, entre ellas, la comunicación y la escucha, la capacidad de adaptación y resiliencia, el trabajo colaborativo, la iniciativa y la responsabilidad, el reconocimiento de otras personas y la capacidad de manejar diferencias.
Muchas de estas habilidades las desarrollé precisamente en momentos en que estuve fuera de mi zona de confort, compartiendo y trabajando con personas de distintas disciplinas, países y culturas. Estas experiencias me enseñaron a desenvolverme en contextos diversos, comprender otras perspectivas y adaptar, en poco tiempo, mi forma de comunicarme y colaborar.
6. ¿Por qué crees que es importante que más mujeres se interesen por estudiar Ingeniería y ocupar espacios de liderazgo en esta área?
Creo que es importante que cada persona pueda reconocer su talento, conectarlo con su propósito en este mundo y aportar desde ahí al desarrollo sostenible.
Más que pensar este desafío únicamente desde el género, debemos reconocer que todavía existen brechas que hacen que muchas mujeres perciban las carreras STEM como espacios lejanos o inaccesibles. Persisten dificultades en el ingreso a la universidad, en las primeras oportunidades laborales y, más adelante, desafíos como la conciliación familiar y la continuidad y valoración del talento senior.
Por eso, necesitamos que más mujeres talentosas se atrevan a entrar, desarrollarse y crecer en estos espacios. Muchas veces las barreras no están en sus capacidades, sino en creer que realmente pueden hacerlo.
Quienes ya hemos recorrido parte de este camino, también tenemos la responsabilidad de mostrar que es posible. El talento no es un regalo para guardárselo: es una responsabilidad y una oportunidad de aportar al mundo.
A las mujeres que están pensando en qué estudiar les diría que se den la oportunidad de intentarlo, de descubrir sus capacidades y de construir su propio camino. Que se atrevan a ser curiosas. Atreverse también es un acto de amor propio.
7. Si pudieras volver a encontrarte con la estudiante de Ingeniería que fuiste, ¿qué consejo le darías?
Le daría tres consejos. El primero sería: permítete equivocarte. Atrévete a ser valiente, a intentarlo una y otra vez y a aprender de cada experiencia, porque muchos de esos aprendizajes serán parte de los éxitos del mañana. Con los años conocí la palabra finlandesa sisu, que representa esa fuerza interior, coraje y determinación que nos permite seguir avanzando, incluso cuando el camino se vuelve muy difícil.
El segundo sería: enfócate en el proceso, no solamente en el resultado. Un buen proceso de desarrollo siempre deja aprendizajes, incluso cuando el resultado final no es exactamente el que esperábamos. Aquí aprendí un concepto de la India que valoro mucho: samatva, la capacidad de mantener la ecuanimidad frente al éxito o al fracaso. Observa el resultado, aprende de él y continúa actuando.
Y el tercero sería: aprende a meditar. Durante la etapa universitaria existen muchas exigencias, estímulos y preocupaciones, y muchas veces pocos recursos o tiempo. La meditación diaria ayuda a cultivar equilibrio, claridad y bienestar.
Eso le diría a la Nati de esos años, quien hoy es ingeniera e instructora de yoga y meditación.
8. ¿Qué mensaje te gustaría transmitirle hoy a una joven que está pensando en estudiar Ingeniería, pero que quizás todavía no se imagina a sí misma ocupando un espacio de liderazgo en este ámbito?
A ti, que me estás leyendo en este momento, te preguntaría: ¿cuál es tu propósito en el mundo? ¿Te gusta la innovación? ¿Qué te motiva? ¿Qué despierta tu curiosidad?
Si frente a alguna de estas preguntas, ya tienes una idea, es porque ya comenzaste a desarrollar liderazgo: tienes la intención de transformar ideas en acción. Y aunque todavía no te imagines ocupando una posición de liderazgo, ese camino ya comenzó.
La Ingeniería entrega herramientas y ayuda a desarrollar competencias técnicas e integrales para transformar muchas de esas ideas que hoy tienes en tu mente en proyectos, soluciones y acciones concretas que aporten al mundo.
En esta entrevista he tratado de transmitirte algo importante: muchas veces fui la primera. Fui la primera ingeniera civil mecánica de mi familia, la primera en ingresar a la industria minera y la primera en irme a Asia a desarrollarme. Si a tu edad alguien me hubiese contado todo lo que iba a vivir, probablemente tampoco lo habría imaginado, y mucho menos todos los aprendizajes y cambios de rumbo que existirían en este camino.
Pero muchas de esas experiencias comenzaron simplemente atreviéndome a hacer algo distinto, siguiendo mi propio camino y confiando en que podía aprender durante el proceso.
He podido concretar muchas ideas que alguna vez solo estuvieron en mi mente, y cada vez aparecen nuevas. Eso es lo que quiero transmitirte: se puede. El mundo es enorme y está lleno de oportunidades. Existen muchísimos caminos por explorar y todavía quedan muchos desafíos por resolver. Se necesitan personas curiosas, talentosas y con ganas de construir.
¡Te estamos esperando!






