Por: Dr. Cristian Vargas Riquelme, decano Facultad de Ingeniería.
En el marco del Día Nacional de la Ingeniería, se abre una oportunidad para reflexionar sobre el rol que nuestra disciplina cumple en el desarrollo de Chile. Más allá de su dimensión técnica, la ingeniería es, más que antes, una herramienta estratégica para enfrentar los grandes desafíos que definen nuestro tiempo.
Durante décadas, la ingeniería fue entendida principalmente como un campo asociado al cálculo, la optimización y la aplicación de conocimientos técnicos. Sin embargo, esa visión resulta hoy insuficiente. La crisis climática, la transformación digital, la necesidad de avanzar hacia modelos productivos sostenibles y de construir ciudades más habitables, nos exigen ampliar esa mirada.
La ingeniería del siglo XXI no puede limitarse a resolver problemas: debe ser capaz de anticiparlos, de comprender su complejidad y de abordarlos desde una perspectiva integral. Y para ello, la creatividad y la innovación dejan de ser atributos deseables para convertirse en competencias esenciales.
Formar ingenieras e ingenieros hoy, implica desarrollar la capacidad de conectar disciplinas, de cuestionar lo establecido y de proponer soluciones que no solo sean técnicamente viables, sino también socialmente pertinentes. La innovación tecnológica, en este contexto, no es un fin en sí mismo, sino un medio para generar impacto real en la calidad de vida de las personas.
Este proceso comienza en la formación. En las aulas, en los laboratorios y en los espacios de experimentación donde el estudiantado aprende a observar, a probar, a equivocarse y a volver a intentar. Pero también se construye en entornos que promueven la colaboración, la interdisciplina y el vínculo con el entorno productivo y social.
Por eso, la ingeniería que el país necesita en este siglo XXI no puede ser solo eficiente: debe ser también imaginativa, ética y comprometida con lo público. Así lo hemos comprendido en la Facultad de Ingeniería de la USACH y por eso cambiamos nuestras mallas, agregamos una línea curricular de innovación y emprendimiento, creamos la unidad de género, creamos nuevas carreras y programas de postgrado que desarrollan nuevas competencias y nos hemos esforzado por agregar la componente internacional a todo lo que hacemos. De esta manera, hemos contribuido a reducir brechas, a generar oportunidades y a mejorar la calidad de vida de las personas.
En este Día Nacional de la Ingeniería, desde la USACH reafirmamos la importancia de formar profesionales capaces de comprender que su trabajo tiene un impacto directo en la sociedad y que asuman ese desafío con responsabilidad, creatividad y sentido de propósito.
El momento que vivimos es exigente, pero también está lleno de oportunidades.
Y será la ingeniería —con su capacidad de transformar conocimiento en soluciones— una de las claves para construir las siguientes décadas del futuro de Chile.






