En un escenario global caracterizado por la automatización, la digitalización y la irrupción de la inteligencia artificial, la actualización constante de competencias laborales se ha vuelto un imperativo de supervivencia y crecimiento para organizaciones y personas. En este contexto, el Centro de Capacitación Industrial (CAI), perteneciente a la Facultad de Ingeniería, conmemora 35 años de trayectoria consolidado como un referente nacional en formación continua y capacitación aplicada. Desde su fundación, el CAI ha tenido un sello claro y permanente: transformar el conocimiento generado en la academia en herramientas y capacidades concretas para el mundo del trabajo. A lo largo de estas tres décadas y media, el organismo ha capacitado a miles de trabajadores, técnicos y profesionales de instituciones públicas, privadas y personas naturales que buscan reconvertir sus competencias o insertarse con éxito en el mercado laboral.
Un socio estratégico para la industria y el sector público La oferta del CAI destaca por su versatilidad, combinando una programación abierta —orientada a potenciar la empleabilidad individual— con programas cerrados diseñados a la medida de los desafíos operativos, tecnológicos y culturales de cada cliente. Este modelo de trabajo basado en la confianza y el codiseño ha permitido que más de un centenar de empresas e instituciones de sectores estratégicos como minería, energía, alimentos, construcción, transporte, salud, retail y administración pública confíen en el Centro para potenciar a sus equipos. Además de su impacto productivo, el CAI cumple un rol fundamental en la estrategia de la Facultad de Ingeniería: «es uno de los mecanismos mediante los cuales la Facultad de Ingeniería fortalece su vinculación con el entorno productivo y el sector público, llevando la transferencia tecnológica y el aprendizaje permanente directo a las comunidades e industrias» señaló Sara Pérez, directora del CAI.
Innovación y responsabilidad social: la proyección hacia la próxima década Al proyectar los desafíos que vienen, el CAI apuesta por consolidar un modelo formativo dinámico y flexible, sustentado en tecnologías educativas de vanguardia, metodologías activas y la personalización del aprendizaje. El objetivo es asegurar que la capacitación se traduzca en indicadores y resultados medibles de productividad y bienestar para las organizaciones. Asimismo, un área que cobrará especial fuerza es la de Responsabilidad Social Empresarial (RSE). “El CAI busca expandir sus alianzas con empresas que enfrentan procesos de reconversión o transformación organizacional, utilizando la formación como un puente digno y sostenible para la reinserción laboral” destaca la directora.
Al cumplir este importante hito, la dirección del CAI expresó su profundo agradecimiento a la Universidad de Santiago de Chile, a la Facultad de Ingeniería, a su cuerpo docente, relatores y colaboradores administrativos, y a las miles de personas y empresas que han depositado su confianza en las aulas del Centro. «Más allá de los indicadores y de la cantidad de cursos ejecutados, el mayor patrimonio del CAI es la confianza construida durante 35 años». Por su parte, el Decano de la Facultad de Ingeniería, Dr. Cristian Vargas, expresó que “la aceleración tecnológica y la automatización exigen que las universidades públicas respondamos con dinamismo. El CAI cumple un rol crucial para la Facultad al anticiparse a estas transformaciones de la industria; su valor no radica en dictar cursos, sino en diseñar itinerarios formativos flexibles que permiten a las organizaciones y sus equipos humanos adaptarse activamente al futuro del trabajo y la digitalización».
Con el sólido respaldo de la Facultad de Ingeniería, el CAI inicia un nuevo ciclo reafirmando su vocación de servicio para seguir liderando la formación continua y transformando trayectorias laborales en todo Chile.
Por: Macarena Polanco G.






