Entrevista a egresada Nereyda Villalobos: “El desafío es que podamos desarrollarnos, permanecer en la industria y llegar también a los espacios donde se toman decisiones”

Nereyda Villalobos Aguirre es Ingeniera Civil en Electricidad. Egresó en el año 2005 y desde la fecha, ha desafiado estereotipos y proyectado un liderazgo que emerge desde lo técnico y ha estado profundamente conectado con su experiencia personal. En esta oportunidad, la profesional reflexiona sobre su trayectoria y el rol que proyecta para las futuras generaciones de ingenieras.

1. ¿Qué te motivó a estudiar Ingeniería y qué recuerdas de tus primeros años como estudiante en la universidad?

Mi interés por la ingeniería viene desde muy chica. Mi papá es electricista y crecí muy cerca de ese mundo, aprendiendo con él y tratando de entender cómo funcionaban las cosas. Después estudié electricidad en la enseñanza media técnico-profesional y Técnico en Mantenimiento de Maquinaria Pesada, así que estudiar Ingeniería Eléctrica fue, de alguna manera, la continuación natural de un camino que ya había comenzado.

De mis primeros años en la Universidad recuerdo principalmente dos cosas. La primera fue el desafío académico: yo venía con una formación muy práctica y tuve que enfrentarme a una base teórica mucho más profunda y exigente.

Y la segunda fue darme cuenta de que éramos muy pocas mujeres. Ingeniería Eléctrica era una carrera mayoritariamente masculina y, a medida que avanzamos y nos separamos por especialidad, éramos todavía menos; prácticamente podía quedar una mujer por especialidad. En ese momento probablemente lo vivía con bastante naturalidad, porque ya venía de estudiar y trabajar en ambientes similares, pero mirándolo hoy, entiendo que también fue parte importante de aprender a desenvolverse en espacios donde muchas veces era la única mujer.

2. ¿Hubo alguna persona, experiencia o momento durante tu formación que haya sido especialmente importante para definir tu camino profesional?

Creo que mi camino profesional se fue construyendo a partir de distintas experiencias y de personas que fueron apareciendo en momentos importantes. Una de ellas fue mi trabajo de título, que tuve la posibilidad de desarrollar en Minera Candelaria, trabajando sobre el accionamiento eléctrico del molino SAG.

En ese momento era una tecnología compleja, había poca información disponible y además se trataba de un activo crítico para la operación. Eso me obligó a estudiar mucho, preguntar y buscar personas con mayor experiencia que pudieran ayudarme a comprender el sistema.

De esa etapa hay una anécdota que siempre recordaré. Durante mi tesis intercambiaba correos con un especialista extranjero al que le hacía muchas preguntas técnicas. Cuando vino a Chile preguntó quién era “el hombre” que le enviaba todas esas consultas. Cuando supo que era yo, se sorprendió mucho. Incluso me comentó que había pensado ofrecerme trabajo, pero que ahora tenía dudas respecto de si los clientes mineros aceptarían a una mujer realizando ese tipo de trabajo.

Tiempo después cambió de opinión y finalmente fui contratada como ingeniera especialista, también la primera especialista mujer que contrataron en la empresa.

Esa experiencia fue uno de los hitos que ayudaron a definir mi camino. El área que había comenzado a estudiar terminó convirtiéndose en mi especialidad profesional y me abrió oportunidades que en ese momento probablemente ni siquiera imaginaba.

3. Desde tu experiencia, ¿qué significa para ti ser mujer y desarrollarte profesionalmente en el área de la Ingeniería?

Creo que durante mucho tiempo yo no construí mi carrera pensando en que era “una mujer en ingeniería”. Cuando era niña nadie me dijo que la electricidad no era para mí, así que simplemente seguí algo que me gustaba. Fue después, al avanzar profesionalmente, cuando empecé a tomar conciencia de que muchas veces era la única mujer en el espacio en que estaba.

En mis primeras experiencias en minería había barreras muy visibles, como no tener ropa de trabajo o instalaciones adecuadas para mujeres, pero también había otras más profundas: la duda respecto de si una mujer tendría la capacidad física, técnica o el carácter necesario para realizar determinados trabajos.

Con el tiempo fui aprendiendo a ocupar esos espacios sin tratar de convertirme en alguien distinto para pertenecer. Y creo que esa ha sido una parte importante de mi trayectoria.

Hoy mi mirada es distinta a la que tenía cuando empecé. Ya no creo que el desafío sea demostrar que las mujeres podemos hacer ingeniería. Eso está demostrado hace mucho tiempo. El desafío es que podamos desarrollarnos, permanecer en la industria y llegar también a los espacios donde se toman decisiones.

4. ¿Hay algún logro o hito de tu carrera del que te sientas especialmente orgullosa? ¿Por qué?

Hay varios hitos de los que me siento orgullosa. Desde el punto de vista técnico, haber podido desarrollarme como especialista en accionamientos Gearless Mill Drives me abrió la posibilidad de participar en proyectos muy desafiantes, trabajar en distintos países, capacitarme en Alemania con un gran experto en estos sistemas a quien le tengo mucho respeto y cariño, y además enfrentar situaciones críticas en operaciones mineras de gran complejidad.

Esa trayectoria me permitió participar en pruebas FAT, comisionamientos, puestas en marcha, mantenimiento y resolución de fallas críticas en proyectos y operaciones como Peñasquito en México, Oyu Tolgoi en Mongolia, Chuquicamata, Los Pelambres y Minera San Cristóbal en Bolivia, Bajo la Alumbrera en Argentina, Codelco Teniente, Codelco Andina, etc.

También me siento muy orgullosa de haber podido evolucionar profesionalmente sin abandonar esa identidad técnica. Pasé muchos años siendo especialista, trabajando directamente con los equipos y resolviendo problemas complejos, y posteriormente fui incorporando responsabilidades sobre personas, servicios, clientes y gestión, hasta asumir una posición gerencial.

Pero recibir el Premio Karen Poniachik en 2024 fue, sin duda, uno de los hitos más significativos de mi carrera. Fue un reconocimiento muy importante para mí, por lo que representa: una distinción del Ministerio de Minería a la trayectoria y aporte de las mujeres a la industria. También porque tuve el honor de recibirlo en el año en que este premio se entregó por primera vez.

Además, tuvo un significado muy personal. Me llevó a detenerme y mirar hacia atrás, algo que no siempre hacemos mientras estamos construyendo nuestra carrera. Me hizo tomar conciencia de todo el camino recorrido y de cómo una historia profesional se va construyendo hito a hito: desde mis primeros años en terreno y mi desarrollo como especialista, hasta asumir responsabilidades de liderazgo y poder contribuir también al desarrollo de otras personas.

Por eso lo siento, de alguna manera, como la coronación de una trayectoria de más de veinte años, pero también como un reconocimiento que trasciende mi propia historia. Muchas de las experiencias que viví ocurrieron porque estaba entrando en espacios donde todavía había muy pocas mujeres. Mi esperanza es que, con el tiempo, historias como la mía dejen de ser excepcionales y que ver mujeres especialistas, líderes y referentes en ingeniería y minería sea algo completamente habitual.

5. A lo largo de tu trayectoria, ¿qué capacidades o fortalezas has desarrollado y cuáles han sido fundamentales para asumir roles de liderazgo?

Creo que una de las principales capacidades que he desarrollado es aprender permanentemente.

Durante muchos años trabajé como especialista y estaba acostumbrada a que mi valor estuviera muy relacionado con encontrar respuestas y resolver problemas técnicos complejos. Cuando comencé a asumir roles de liderazgo entendí que el desafío era diferente.

Liderar no significa necesariamente ser la persona que más sabe de todos los temas. Significa ser capaz de escuchar, hacer buenas preguntas, tomar decisiones, construir equipos y generar las condiciones para que otras personas puedan hacer bien su trabajo.

También creo que mi trayectoria técnica me ha ayudado mucho. Haber estado tanto tiempo en terreno, haber trabajado en emergencias, haber tenido que resolver fallas y haber vivido directamente las exigencias de la operación me permite entender de manera bastante cercana lo que viven hoy las personas que forman parte de mis equipos.

Y probablemente uno de mis mayores aprendizajes ha sido ese cambio: pasar de preocuparse principalmente por resolver problemas a preocuparme también por formar personas capaces de resolverlos.

6. ¿Por qué crees que es importante que más mujeres se interesen por estudiar Ingeniería y ocupar espacios de liderazgo en esta área?

Porque la ingeniería necesita talento y necesita miradas distintas.

No creo que las mujeres tengamos que incorporarnos a la ingeniería solamente para completar una cifra de participación. Tenemos que estar porque tenemos capacidades, porque podemos aportar soluciones, innovar y participar en las decisiones que afectan industrias muy relevantes para el desarrollo del país.

Y hay algo adicional que para mí es muy importante: la existencia de referentes.

Cuando empecé mi carrera era habitual ser la única mujer en una sala, un taller o un equipo técnico. Hoy participo en distintas instancias relacionadas con mujeres, ingeniería y minería, como Women in Action de APRIMIN, la Red de Ingenieras USACH y actividades STEM, y ahí he podido ver cuánto importa para una estudiante encontrarse con mujeres que ya están trabajando, liderando equipos o tomando decisiones en estos espacios.

A veces es difícil imaginarse ocupando un lugar que nunca has visto ocupado por alguien parecido a ti. Por eso creo que la visibilidad también tiene un valor. No para decirles a las jóvenes qué camino tienen que seguir, sino para mostrarles que esos caminos existen y que ellas también pueden construir el suyo.

7. Si pudieras volver a encontrarte con la estudiante de Ingeniería que fuiste, ¿qué consejo le darías?

Creo que le diría que confíe más en lo que sabe y también en su capacidad de aprender lo que todavía no sabe.

Cuando una es estudiante y creo que también durante buena parte de la vida profesional tiende a pensar que necesita estar completamente preparada antes de asumir algo nuevo. Con los años he aprendido que nadie tiene todas las respuestas y que una parte importante del desarrollo profesional consiste justamente en aprender a convivir con esa incertidumbre.

También le diría que pregunte mucho, que busque personas de las cuales aprender y que no sienta que pedir ayuda disminuye sus capacidades. Al contrario. Una parte importante de mi crecimiento profesional se construyó escuchando a personas con mucha experiencia, preguntando y tratando de entender profundamente los problemas antes de resolverlos.

Y probablemente le diría algo que me ha tomado años aprender: no tienes que demostrar permanentemente que mereces estar ahí. Prepárate, trabaja con rigor, pero también reconoce tu propio valor.

8. ¿Qué mensaje te gustaría transmitirle hoy a una joven que está pensando en estudiar Ingeniería, pero que quizás todavía no se imagina a sí misma ocupando un espacio de liderazgo en este ámbito?

Le diría que no necesita imaginarse hoy llegando a una gerencia ni tener completamente definido dónde quiere estar en veinte años.

Cuando miramos una trayectoria desde el presente, parece que hubiera existido un camino claro. Pero cuando uno lo vive, no es así. Mi propia carrera se fue construyendo a partir de oportunidades, desafíos, decisiones y personas que fueron apareciendo en distintos momentos. Yo tampoco podía imaginar al comienzo todos los lugares a los que me iba a llevar la ingeniería.

Por eso le diría que empiece por algo mucho más simple: que encuentre aquello que le produce curiosidad, que aprenda todo lo que pueda, que haga preguntas y que se atreva a entrar en espacios que quizás inicialmente le parecen lejanos.

El liderazgo puede venir después y de muchas formas. No comienza necesariamente cuando alguien te entrega un cargo; muchas veces empieza cuando eres capaz de hacerte responsable de algo, aportar una mirada, tomar una decisión o ayudar a que otros también puedan crecer.

Y si tuviera que resumirlo en una frase, sería esta: no necesitas ver todo el camino para dar el primer paso.

 

 

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