En una nueva versión del Fondo VIME, la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio definió a los ganadores 2026 de este fondo estudiantil que tiene por objetivo apoyar, económicamente, a proyectos que conectan a la universidad con la sociedad, las comunidades locales, el sector público y el mundo productivo. Por la Facultad de Ingeniería, resultó ganador el proyecto de Sebastián Armijo Mendoza, estudiante de último año de Ingeniería Civil en Ambiente.
Con el proyecto “Biofertilización comunitaria a localidad de agricultores de Chicureo usando biol mejorado con Sistema de Aumentación Biológico (SAB)”, el estudiante de Ingeniería Civil en Ambiente, Sebastián Armijo Mendoza, se adjudicó el fondo VIME Estudiantil 2026, en la categoría “Proyectos de Vinculación con el Medio”.
El proyecto busca entregar infraestructura y transferencia educativa agrícola para pequeños agricultores familiares de la comuna de Colina, con el objetivo de mejorar la calidad del suelo y cultivos; junto con eso, se pretende aumentar la productividad, a través del uso de fertilizante orgánico líquido (biol) producido en biodigestores fermentadores, valorizando residuos orgánicos como cáscaras y estiércoles animales. El “biol” se mejorará con un consorcio de microorganismos vivos en suspensión líquida que trae bacterias benéficas para el suelo, planta y sanidad vegetal. El proyecto cerrará enseñando a los agricultores, los resultados de la investigación y promoviendo el uso de biol biotecnológico con un taller de cierre-incluido uno con enfoque de género.
Aporte real de la ingeniería a la vinculación con el medio
A Sebastián siempre le ha interesado el conocimiento, el aprender constantemente. Al ingresar a Ingeniería Civil en Ambiente, se acercó al área de valorización de residuos orgánicos, llegando a esta solución de bajo costo e impacto real, que puede producir un aporte significativo a los pequeños agricultores. Explica que su proyecto nace del trabajo directo con agricultores locales (PRODESAL de Colina y Melipilla, INDAP – Ministerio de Agricultura), destacando la colaboración directa con el agricultor Luis Aguilar.
“La competitividad de mi proyecto es otro factor relevante. Los biol/biofertilizantes orgánicos desarrollados pueden competir directamente, y a mucho menor costo, con fertilizantes químicos e insumos comerciales como vermicompost, espirulina o té de humos. La solución técnica busca aplicarse en terreno analizando el suelo, midiendo nutrientes () y evaluando la respuesta en cultivos (como lechugas) mediante clorofila y salud vegetal” indicó Sebastián, quien recibió el reconocimiento de parte del Vicerrector Claudio Herrera.
Considera que el Fondo VIME es una excelente oportunidad, la que debe aprovecharse al máximo. “Veo este logro como una ventana que me abrirá puertas hacia el futuro, el cual afronto con humildad, esfuerzo y constancia para aportar a la sociedad civil y al medioambiente del país. Los valores humanos abren más puertas, incluso que el conocimiento, y el crecimiento personal debe ir de la mano de la actitud positiva”.
Sebastián Armijo pretende continuar trabajando en esta línea a través de un Magíster en Ciencias Agropecuarias, especializándose en fitohormonas, formulación de bioles específicos para distintos cultivos y explorando sus posibles propiedades plaguicidas/defensivas. “Deseo de poner este conocimiento a disposición de las instituciones públicas encargadas de diseñar políticas y programas agrícolas en Chile, avanzando paso a paso y aportando al desarrollo nacional”.
Finalmente, agradece el constante respaldo recibido durante su trayectoria universitaria por parte de múltiples académicos. “En este paso por la Usach han sido muy importantes los académicos René Garrido, Jaime Pizarro, Angélica Soto, Cristina Villamar, Wilfredo Vera, entre otros. También agradezco a mi docente guía en este proyecto, Silvana Miranda Martin, y al director de mi Departamento (Departamento de Ingeniería Geoespacial y Ambiental) Marcelo Cavelotti”.
Como resultados esperados, los agricultores mejorarán la productividad de su cultivo, regenerando su suelo e independientes de fertilizantes químicos de alto costo. Por último, el proyecto se cerrará con un taller de fabricación de biol, beneficios y dosis de aplicación para la agricultura, incluyendo un taller enfocado en mujeres agricultoras, aportando un enfoque de género fundamental para el proyecto y una vinculación efectiva.
Por: Macarena Polanco G.
Fotografía: Comunicaciones Usach.






