Opinión: La importancia de la Ingeniería en la sociedad chilena

Dr. Cristian Vargas R. - Decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Santiago de Chile. 

Revolución tecnológica, producción de energías limpias, energía solar, hidrógeno verde. Escuchamos, desde hace tiempo, hablar de estos temas pero hoy, más que nunca, sentimos que la avalancha se aproxima y que sus características serán absolutamente transformadoras para el mundo y sus habitantes.

Para la ingeniería, estos períodos de cambios ya se han vivido en siglos pasados y han permitido probar las mejores ideas para esos desafíos que, dentro de la historia universal, son percibidas como revoluciones sociales e industriales. Y nuevamente nos toca enfrentar agobiantes irrupciones y consecuencias desconocidas, lo que aumenta la incertidumbre y la desconfianza, tanto en los mercados como en la ciudadanía. Como nunca, la ingeniería debe posicionarse en medio de ambas y proponer soluciones basadas en ciencia y tecnología pero que involucren la componente social, ambiental y económica, para enfrentar los desafíos de los combustibles fósiles, la desertificación, acceso al agua, la desalinización, la automatización y varias aristas más que ya se dejan sentir en diferentes latitudes.

Y en este sentido, la ingeniería siempre ha jugado un papel crucial en la sociedad chilena. A lo largo de los años, el país ha desarrollado un sólido sistema de formación en ingeniería, que ha producido algunos de los ingenieros y empresarios más innovadores de América Latina. La Escuela de Artes y Oficios, la Universidad Técnica del Estado y la Universidad de Santiago son instituciones que han jugado un rol importante en la configuración del panorama de la ingeniería en Chile.

La Escuela de Artes y Oficios, fundada en 1849, fue la primera institución en Chile en ofrecer educación técnica formal en áreas como ingeniería, arquitectura y diseño. Desempeñó un papel fundamental en la construcción de algunos de los proyectos de infraestructura más importantes de Chile, incluido el primer ferrocarril del país. La escuela fue fundamental en el desarrollo de la fuerza laboral de ingeniería del país y en la creación de una cultura de innovación y espíritu empresarial que ha continuado hasta el día de hoy.

En 1947, la Escuela de Artes y Oficios se fusionó con varias otras escuelas técnicas para formar la Universidad Técnica del Estado. Esta nueva institución amplió el alcance de la educación técnica en Chile, ofreciendo títulos en áreas como minería, metalurgia e ingeniería eléctrica. La universidad desempeñó un papel importante en la industrialización del país, creando una generación de ingenieros capaces de construir y operar instalaciones de fabricación complejas. Además, fue un motor de cambio social en Chile. Durante el siglo XX, la universidad jugó un papel fundamental en los movimientos políticos y sociales del país. En las décadas de 1960 y 1970, la universidad era un semillero de activismo político, con estudiantes y cuerpo académico que abogaban por la justicia social y la igualdad. Este activismo, forjado entre ingenieras e ingenieros, vieron en su trabajo una forma de aportar a una mejor calidad de vida de chilenas y chilenos.

Posteriormente, en 1981 y como consecuencia de la reforma de la educación superior, la casa central de la UTE se convirtió en la actual Universidad de Santiago, una institución que sigue contribuyendo significativamente al desarrollo de la formación en ingeniería en Chile. Los programas de ingeniería de la universidad se encuentran entre los más prestigiosos del país, y sus graduadas y graduados han hecho contribuciones significativas a la sociedad, en campos que abarcan desde la infraestructura, hasta la energía renovable, inteligencia artificial y biotecnología.

Hoy, la formación en ingeniería en Chile está tomando relevancia en otra arista actual y fundamental: crear una cultura de innovación y emprendimiento que ha prosperado en la última década. Observar el entorno, a medida que los avances tecnológicos continúan, permite identificar necesidades reales y así, la forma en que trabajan los futuros profesionales en las aulas, transforma el rol que la juventud en formación desempeñarán en el desarrollo de nuevas soluciones para enfrentar los desafíos del futuro: sistemas de energía sostenible hasta ciudades inteligentes y transporte autónomo, las y los ingenieros estarán a la vanguardia de la innovación.

Además de los avances tecnológicos, el impacto de la ingeniería en la sociedad se está extendiendo a la responsabilidad social y ambiental y ya está convocando a sus futuros profesionales para que aborden temas relacionados con la sustentabilidad, asegurando que las soluciones que desarrollen sean equitativas y respetuosas con el entorno natural.

El futuro de la ingeniería en Chile es promisorio, con oportunidades de innovar y emprender en diversos campos. El sistema de educación en ingeniería del país ya ha producido una generación de ingenieras e ingenieros talentosos y existe un potencial significativo para el crecimiento y desarrollo continuo. Además, la profesión está madura para crecer en siguientes direcciones, a medida que el país continúa invirtiendo en infraestructura, energía renovable y tecnología. Para aprovechar plenamente el potencial de la ingeniería en Chile, es importante garantizar que la profesión sea diversa, inclusiva e innovadora. Esto requiere invertir en programas de educación y capacitación que promuevan las habilidades STEM y el pensamiento crítico, así como apoyar la investigación y el desarrollo en campos emergentes, como la inteligencia artificial, la robótica y las tecnologías sostenibles. 

Promover la diversidad de género en la ingeniería puede tener numerosos beneficios, tanto para las ingenieras y los ingenieros individuales como para la profesión en su conjunto. La investigación ha demostrado que los equipos diversos son más innovadores, productivos y efectivos en la resolución de problemas y se ha avanzado en cuanto a aumentar el número de mujeres ingenieras, lo cual es un estímulo para ayudar a acabar con los estereotipos y los sesgos en la industria, haciéndola más accesible y atractiva para personas de todos los orígenes.

En general, aumentar la diversidad de género y promover la participación femenina en la ingeniería en Chile no es solo una cuestión de justicia social, sino también un imperativo estratégico para el éxito futuro de la profesión. Al crear más oportunidades y sistemas de apoyo para las mujeres en los campos STEM, Chile puede fomentar una profesión de ingeniería más innovadora, inclusiva y sostenible para las generaciones venideras.

Para aprovechar este potencial, es esencial fomentar una cultura de inclusión, innovación y espíritu empresarial dentro de la comunidad de ingenieros e ingenieras. Esto se puede lograr brindando acceso a financiamiento y recursos para nuevas empresas, creando incubadoras y aceleradoras, y promoviendo la colaboración entre la industria, la academia y el gobierno.

En resumen, hoy más que nunca la ingeniería y la ciencia están demostrando que incluir sus miradas es necesario para desarrollar políticas públicas efectivas. Todas estas transformaciones están listas para desplegarse en cualquier sociedad y las ingenieras e ingenieros que estamos formando serán quienes lideren este proceso, desarrollando e implementando los cambios tecnológicos e impactando a la sociedad completa. Nuestra tarea consiste en formarles con la visión de las transformaciones que les tocará enfrentar, dotarlos de las herramientas más avanzadas para que desarrollen capacidades, pero también, ofrecerles ser actores creativos, resilientes, empáticos y éticos.




 

 

Martes, Mayo 30, 2023